
Antes que nada, tengo que explicaros qué es un CDS para que entendáis el resto del correo:
CDS (Credit Default Swap) es como un seguro contra la quiebra de una empresa.
Si compras un CDS sobre Oracle, estás pagando una cantidad para protegerte por si Oracle no puede pagar su deuda.
Si el riesgo de que Oracle quiebre o tenga problemas financieros aumenta, el CDS se encarece.
Si el riesgo disminuye, el CDS baja de precio.
El precio del CDS sirve como una especie de termómetro del riesgo de crédito de una empresa.
Jaume Vidal Damas
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Analytics on Live Data Without Leaving Postgres
When analytics on Postgres slows down, most teams add a second database. Then come the pipelines, the sync jobs, and a copy of your data that's always a little behind.
TimescaleDB takes a different approach: extend Postgres instead of splitting away from it. Hypertables partition your data automatically as volume grows. Hypercore compression cuts storage up to 95%. Continuous aggregates keep dashboards live without re-querying everything.
CERN runs Postgres this way for sensor data from the Large Hadron Collider.
No split architecture, no pipeline lag, no new query language to learn. Same SQL, same drivers, same tools.
Start on Tiger Cloud and get $1000 in credits.
Oracle y el CDS: cuando el mercado de crédito empieza a hacer preguntas
Hay una señal que está pasando bastante desapercibida en medio de todo el ruido alrededor de la inteligencia artificial.
Y no aparece en el Nasdaq. Aparece en el mercado de crédito.
El CDS a 5 años de Oracle se ha disparado hasta niveles récord, llegando a superar los 200 puntos básicos durante el verano. En otras palabras: el coste de asegurar 10 millones de dólares de deuda de Oracle frente a un posible impago llegó a situarse alrededor de los 200.000 dólares anuales.
Para entender por qué esto es interesante hay que mirar qué está haciendo Oracle.
La compañía se ha convertido en uno de los grandes beneficiarios de la explosión de la IA. Sus ingresos de Cloud Infrastructure crecieron un 77% durante su ejercicio fiscal 2026, mientras que sus compromisos futuros de ingresos (el famoso RPO) alcanzaron los 638.000 millones de dólares, un 363% más interanual.
Sobre el papel, parece extraordinario. El problema es que construir toda esa capacidad cuesta muchísimo dinero.
Oracle gastó 55.700 millones de dólares en capex durante FY2026, frente a 21.200 millones un año antes. Su flujo de caja libre terminó siendo negativo en aproximadamente 23.700 millones de dólares. Y para financiar esta expansión, la compañía levantó 43.000 millones de dólares de deuda durante el ejercicio.
Aquí aparece la paradoja.
Oracle tiene cada vez más demanda… pero también necesita cada vez más capital para satisfacerla.
Y eso cambia completamente la lectura.
El mercado de acciones puede mirar los 638.000 millones de RPO y pensar en el enorme crecimiento futuro.
El mercado de crédito se hace otra pregunta:
¿Cuánto dinero hay que invertir hoy para conseguir esos ingresos mañana?
Ese es precisamente el motivo por el que el CDS resulta tan interesante.
Un CDS no te dice que Oracle vaya a quebrar. De hecho, Reuters señalaba que los mercados de CDS de las grandes tecnológicas son relativamente pequeños e ilíquidos y que un aumento de estos spreads no significa necesariamente que exista un riesgo inmediato de impago.
Pero sí nos muestra que el coste de financiar el sueño de la IA está aumentando.
Y Oracle es probablemente uno de los mejores ejemplos para observarlo.
La compañía anunció a principios de 2026 que esperaba captar entre 45.000 y 50.000 millones de dólares durante el año mediante una combinación de deuda y capital para ampliar Oracle Cloud Infrastructure.
Mientras tanto, el mercado de crédito empezó a exigir una prima cada vez mayor.
De hecho, en julio el CDS de Oracle llegó a superar los 200 puntos básicos, mientras que los CDS de otras grandes tecnológicas también aumentaban, aunque desde niveles bastante inferiores.
Y aquí está la parte que me parece realmente importante.
La IA ya no es solamente una historia de crecimiento
Durante los últimos años hemos analizado la IA principalmente desde el punto de vista de los ingresos:
Nvidia vende más chips.
Microsoft vende más servicios cloud.
Amazon aumenta su infraestructura.
Oracle consigue contratos gigantescos.
Pero existe una segunda parte de la historia que ahora empieza a ganar protagonismo:
¿Quién paga toda esa infraestructura?
Porque construir centros de datos, comprar GPUs, conseguir electricidad y financiar servidores requiere cantidades extraordinarias de capital.
Reuters calculaba recientemente que las grandes tecnológicas estadounidenses habían emitido alrededor de 220.000 millones de dólares en bonos durante el último año para financiar la expansión de sus centros de datos.
Por eso, el CDS de Oracle merece nuestra atención.
No porque esté anunciando una quiebra. Sino porque puede estar funcionando como un termómetro del riesgo financiero detrás del boom de la IA.
El mercado está empezando a diferenciar entre una empresa que simplemente crece y una empresa que necesita endeudarse agresivamente para poder crecer.
Y Oracle está justo en el centro de esa transición.
La pregunta que deberíamos hacernos ahora no es si la inteligencia artificial va a transformar la economía.
Eso parece cada vez más evidente.
La pregunta interesante es otra:
¿Cuánto capital habrá que movilizar antes de que esa transformación empiece a generar suficiente flujo de caja para justificar todo lo que se está construyendo?
Porque mientras la bolsa mira los ingresos futuros, el mercado de crédito está mirando algo diferente:
la factura.
Y cuando el precio de asegurar esa factura empieza a subir, conviene prestar atención.
No necesariamente porque haya un problema.
Sino porque quizá estamos entrando en una fase en la que el coste de financiar la revolución de la IA empieza a ser tan importante como sus beneficios.
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